Por supuesto.

No voy a entrar en retóricas acerca de cuáles son las razones que me llevan a responder tan rotundamente. Estoy segura porque lo sé. Porque así me siento.

Si lanzo la pregunta es porque es inherente a mí la duda. Porque todo me lo cuestiono aunque esté segura de la respuesta, pero siempre con el único fin de NO FALLAR en lo posible. Hay mucha presión y cuesta relajarse en una sociedad en la que tenemos que ser valientes (mujeres, madres, ciudadanas…) cuando además somos emprendedoras y tenemos ya algún “fracaso” en la mochila. Estamos en el punto de mira y hay que afinar.

Mi gran fracaso de vida dejó de llamarse así cuando lo convertí en “experiencia+ aprendizaje”, entonces yo dejé de sentirlo como tal y fue un alivio enorme, os invito a probar.

Con 24 años (ahora lo veo increíble), recién diplomada en Magisterio por educación infantil, me embarqué en la creación de una Escuela Infantil: 3 aulas, sala, comedor y cocina, aseos, sala de cunas, patio… más de 400 m2 para mi proyecto personal-vocacional.

Un préstamo bancario imponente con aval de mis padres, miedo, dudas, dudas y más dudas, inexperiencia absoluta… pero un marido al lado para todo y la vocación unida a unas ganas irrefrenables lo hicieron posible.

Siete años. Más de 500 alumnos atendidos. Muy poquitas quejas (siempre hay alguna). Hasta 6 docentes a mi cargo.

Era perfecto y yo no era consciente: me centré en disfrutar de mi profesión y olvidé ser empresaria. Cuando abrieron en el pueblo una escuela de 0-3 municipal (subvencionada) mi número de matrículas descendió tanto que decidimos cerrar La Escuelina.

Un año entero estuve culpando al ayuntamiento de tal desenlace ¿para qué? Para nada, para acabar superándolo yo y reforzándome con ello. Ahí fue cuando di un golpe de madurez importante: 30 años, toda la vida por delante, 2 hijos, una vivienda recién rehabilitada (nuestro hogar) y esta gran experiencia de vida que podía haberme hundido emocionalmente si no la hubiese sabido gestionar.

Tras esto y varias cosas más llego al hoy. Emprendedora de nuevo. Con un proyecto de “máxima innovación, mínima inversión” como Parent Coach, porque una de las cosas que aprendí fue que, las mujeres principalmente, procuramos ser las Madres Perfectas para nuestros hijos, pero que seguimos usando patrones muy antiguos que no sirven, porque no nos enfocan en lo que realmente queremos a largo plazo.

Pues en ello estoy, re-educando padres y maestros. Desenredando emociones y divulgando educación respetuosa:

…Hay que ser valiente ¿verdad?

Virginia García, Contigo Desenredo

Virginia García es una madre asturiana diplomada como “Maestra en Educación Infantil” por la Universidad de Oviedo y “Certificada como Educadora de Padres en Disciplina Positiva” por la Positive Discipline Association, además de estar certificada en la “Escuela de Padres” y como “Gerente de Centros Educativos”.

 

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