Emprendedoras rurales y el largo camino para empezar

Hoy día cada vez son más las mujeres que se deciden a emprender; a iniciar un camino cuyo destino es poder trabajar en algo que les apasione o que les dé flexibilidad de horarios para poder conciliar, algo que en este país es bastante complicado aún.

Hay muchos tipos de emprendedoras pero hoy os voy a hablar de una que a mí me afecta directamente: la Emprendedora Rural. Un tipo de emprendedora a veces bastante olvidada, pero que, en estos últimos años, se le está empezando a dar el valor que tiene.

Cuando decides emprender, está claro que el camino va a ser difícil, independientemente del lugar donde lo hagas, pero por mi experiencia he podido comprobar que si le añades el ingrediente de que lo llevas a cabo desde una zona Rural,  puedes encontrarte con más obstáculos que si lo hicieras en un entorno urbano.

Con este artículo no pretendo victimizar a las emprendedoras rurales, lo que quiero es contar una realidad que, como yo, seguro que viven muchas mujer.

A continuación voy a describir los principales inconvenientes que te puedes encontrar:

1.- Una mentalidad a veces no tan abierta.

Con esto me refiero a que si por ejemplo decides emprender y tu proyecto tiene unas características algo diferentes a lo que, probablemente, suele ser común por esta zona, puedes encontrarte muchas personas que mostrarse reacios a él. Y con reacios no me refiero a gente extraña sino a gente de tu círculo cercano, que por no entender bien de lo que trata, la primera reacción puede ser, decirte que “esa idea no tiene futuro… no lo intentes que vas a fracasar… mejor busca algún trabajo de media jornada… déjate de inventos”.

Este tipo de frases de gente próxima, puede hacer que muchas mujeres decididas a emprender, frenen su intento o idea porque se llenan de inseguridades y las que se deciden a hacerlo, a pesar de esos comentarios, sufran un stress añadido a lo que ya supone emprender en si, por sentirse incomprendida en su propio entorno.

Este tipo de situaciones les ocure a muchas emprendedoras. No tiene porque ser exclusivo de las emprendedoras rurales, pero en este contexto hay más posibilidad de que suceda, que en zonas con mentalidades más abiertas para acoger y apostar por ideas diferentes.

2.- Los Canales de Comunicación.

Hoy día las nuevas tecnologías, que ya forman parte de nuestro presente, nos permiten realizar un campo muy amplio de actividades y acciones a través de las distintas plataformas. Pero muchas veces hace falta algo más para dar a conocer tu idea, buscar información o abrir tu mente… ¡hace falta viajar!

Cuando vives en un entorno rural, a una media de distancia de tiempo de una hora en coche de una ciudad o capital de provincia, y te interesa asistir a cursos presenciales o a un networking, en la previsión de organización hay que tener en cuenta el gasto que supone el desplazamiento en coche, tren o bus y las dietas, así como encajar los horarios.

Cuando una emprendedora comienza un proyecto no le le sobra el dinero. Si a esto le sumas que necesitas hacer una inversión considerable, debes de controlar el gasto.

Cuando inicias la aventura emprendedora hay que realizar muchos desplazamientos al mes fuera, lo que supone un gasto importante. Un gasto que, en numerosas ocasiones puede provocar que se recorte en viajes y se pierdan oportunidades.

Esta es una situación que las emprendedoras que residen en esas ciudades no la viven porque tienen acceso a todo este tipo de ocasiones en las que su trabajo se pueda visualizar tanto a clientes como a potenciales inversores.

3.Poder realizar una conciliación real… El gran problema de la mujer en este país

La conciliación no es un “problema” que sólo afecta a las emprendedoras rurales sino que es una situación que sufren todas las mujeres trabajadoras de este país, ya sean por cuenta propia o ajena. Una realidad en las que se ven obligadas a pedir reducción de jornada, dejar muchas veces de trabajar o pedir excedencias.

En el caso de una emprendedora rural, además de la complicación que supone conciliar, a veces se ve en la tesitura de que si tiene que viajar para asistir a alguna conferencia, curso o evento, que le puede ayudar en su emprendimiento, debe rechazar ir, por el horario y duración, las horas de traslado y la intendencia de recoger a los “peques”… A esto habría que sumar que si ese día no tienes quién te haga el favor de hacerse cargo de tus hijos, debes renunciar a ir y a, quizás, perder una buena oportunidad para ella.

Muchas de las que estáis leyendo este articulo podéis estar pensando que, ese niño también tiene un padre que se puede encargar de él y así la madre pueda también asistir a sus eventos…. Pero la realidad es otras y es que 90% de las tareas de cuidado de los hijos es para la madre, porque el padre o trabaja también fuera, o los horarios no le permiten recogerlo… Así que, finalmente, somos nosotras las que tenemos que hacer malabarismos para poder organizarnos, y eso le pasa a la mayoría de emprendedoras que conozco sean o no rurales.

4.- El sentimiento de incomprensión que se puede llegar a sentir a veces.

Este sentimiento es muy común en todo tipo de emprendedoras, pero en las zonas rurales se acentúa más, ya que las mentes, por lo general, suelen ser más cerradas.

Cuando una mujer comienza un proyecto que puede llegar a ser interesante y no es un hombre el que lo lidera, son muchas las críticas que se reciben.

En mi tiempo de emprendedora he llegado a la conclusión de que hay personas que se creen con derecho a juzgar y criticar; y en su propia ignorancia no son consciente del daño que pueden llegar a hacer.  Con esto no quiero que penséis que a mí me importan mucho las críticas, sino que cuando estás en este camino tan complicado, lo que menos necesitas es la opinión del “listo de turno” que no tiene ni idea y se cree con derecho a bombardear tu proyecto.

Una de las cosas que he aprendido en este tiempo es a aceptar y aprender de las críticas constructivas que te hacen sumar, aprender y avanzar, e ignorar las destructivas que solo buscan crear inseguridades o “bombardear” ideas y trabajo.

Lo que hay que tener claro, y es ya una realidad (y no una suposición mía(, es que el perfil de la emprendedora rural ha cambiado. Cada vez hay más mujeres, diplomadas, licenciadas y con mucho talento, y grandes ideas, que quieren crecer profesionalmente desde un entorno rural y que se valen de las herramientas digitales para que el mundo las conozcan.

Las mujeres emprendedoras rurales son fundamentales para que las zonas rurales sigan existiendo en el futuro. Un futuro en el que si tuvieran que trasladarse a las grandes urbes, para ejercer su profesión, dejarían los pueblos despoblados o envejecidos y muchos podrían desaparecer como ya está ocurriendo.

Las Emprendedoras Rurales deben dejar de ser las grandes olvidadas y recibir más apoyos de las Instituciones. Un impulso que supondría un aliciente para que este nuevo perfil, cada vez más numeroso en nuestro país, tenga las mismas oportunidades de cumplir sus sueños como ocurre con las emprendedoras que viven en la ciudad.

Yolanda Moreno es arquitecta técnica y diseñadora de interiores. Es la CEO de CYM (Creaciones YM) y dirige las webs decoración de interiores CYM y Creaciones Ym. Yolanda además escribe para la web Womenalia, la red para la mujer profesional.

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