Lina Codino

Una placa recuerda en Madrid, desde hace menos de un lustro, la casa donde nació Lina Codina, la esposa del compositor ruso Serguéi Prokòfiev. La española, que durante mucho tiempo mujer en la sombra, ha recuperado ahora el protagonismo perdido, y lo ha hecho en parte a través de “Una pasión rusa”, la novela que publica Espasa y con la que la escritora Reyes Monforte ha obtenido este año el Premio de Novela Histórica Alfonso X El Sabio. 

El encuentro de modo casual con esa placa en la calle despertó en la escritora el interés por la figura de esa mujer a la que la Historia parecía haber ignorado, pese a haber sido en su vida testigo y parte importante de la misma. 

Placa casa donde nació Lina Codino

Nos encontramos así ante una biografía apasionante, porque la peripecia vital de Carolina “Lina” Codina Nemysskaya es un recorrido por los grandes acontecimientos de la primera mitad del siglo XX, tan convulsa. Unos momentos históricos que viviría en primera línea, junto a algunas de las más grandes personalidades de la época en el ámbito cultural y político. 

Lina Codina se codeó con los más grandes, aunque sus aspiraciones de hacerse con una carrera profesional propia, como cantante de ópera, no se cumplieron, víctima del pánico escénico heredado de su padre, el tenor catalán Luis Codina. 

La historia de Lina es la de un auge y caída. “Su vida fue una fiesta hasta que apagaron la luz”, por eso la novela empieza precisamente con la protagonista en un gulag en Siberia, condenada por el régimen del terror de Stalin, para desde ahí, como en un largo flash-back, ir repasando su vida desde el instante en que conoció a Prokòfiev en Nueva York, enamorándose primero de su música antes que del hombre. 

Lina Codino y Serguéi Prokòfiev

Su historia romántica transcurre así, al principio, entre la fama y prosperidad, tanto en EEUU como en París, donde la pareja vivirá rodeada de artistas e intelectuales, y donde Lina establece una conexión especial con los miembros de la Generación Perdida  como Hemingway, Gertrude Stein, pero también con otros músicos colegas de Prokòfiev, o personajes como Coco Chanel, que se convertiría en una de sus mejores amigas. 

La novela retrata así toda esa existencia glamurosa, hasta el momento en que todo se rompe cuando Lina decide seguir al marido en su regreso a la Rusia que abandonó durante la revolución y que, convertida ya en la Unión Soviética, lo reclama con cantos de sirena. Esa vuelta será una pesadilla para los dos, pero especialmente para ella, aplastada por el rigor comunista y por la aparición de otra mujer en escena, Mira Mendelssohn, a la que siempre consideró culpable de su desgracia y una trampa tendida por el Partido a su esposo para evitar su huida. 

Lina Codino en su época en el gulagLa novela muestra como Lina debe padecer en la Unión Soviética las más duras pruebas, desde la persecución política, la tortura y la condena, pero sobre todo, el abandono del hombre al que idolatraba y al que, sin embargo, siempre amó hasta su muerte, Comprometida con la tarea de mantener vivo su legado creando para ello una fundación. Y todo ello a pesar de haber sido desposeída de sus derechos como esposa, que tuvo que reclamar a la justicia al ser ya puesta en libertad tras ocho años de cautiverio. 

Reyes Monforte presenta a Lina preguntándose a veces por sus errores, arrepentida de muchas decisiones equivocadas que, a decir de su autora, definen más su vida que todos sus aciertos, y sobre todo el hecho de no haber abandonado la Unión Soviética cuando tuvo ocasión, vanamente esperanzada en el regreso de Prokòfiev a sus brazos. 

Estamos así frente a una intensa historia de amor y desamor con la que somos también partícipes de la creación de algunas de las obras musicales de Prokòfiev, e incluso de la forma en que el músico acabaría renegando de ellas ante las autoridades soviéticas para evitar la purga que ya había acabado con muchos de sus  amigos. Una represión de la que no pudo librarse Lina.

Caída en desgracia ante el Régimen, pagará su amor incondicional por el compositor con ocho años de encierro, en esa penosa existencia en un gulag en el Ártico que centra la última parte de esta novela, que busca recuperar su nombre para la Historia.

A Viky Román le decimos Vickypedia, porque lo sabe todo además de ser una de las mejores periodista especializada en cultura que podríamos tener en Mujeres valientes.

Uso de cookies

Mujeres Valientes utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies