Palabras prestadas

Mírame, escucha y descubre lo que traigo para ti. No quiero que me respondas, sencillamente escucha.

Espero. Estoy acostumbrada a esperar, a aguardar calladamente a que vuelvas del trabajo y me traigas tu cansancio como ofrenda a mi espera. Estoy acostumbrada a detener el tiempo para hacer que las pausas no sean tremendamente dolorosas.

Si tú pudieras ver yo no estaría tan ciega. Si supieras recitar lo que mi corazón te expresa, declamar las palabras que silencio, estaría dispuesta a enmendar esta derrota y escribir una nueva canción de amor. Pero…Tú no quieres compartir tu tiempo conmigo, sólo miras con desdén todo cuanto hago, arrebatando con tu mirada aquello que tan pulcramente elaboro a diario.

Dices que no valgo, que soy torpe, que no pienso, que soy una inepta que no sabe hacer nada bien. Y me pregunto, o mejor dicho, te pregunto: ¿Qué sabes hacer tú?

Tú no hablas. Gritas.

Tú no miras. Lastimas.

Tú no acaricias. Golpeas.

Tú no escuchas, simplemente increpas, vociferas para que sean tus alaridos los que preñen el aire de insoportable ruido. Tú no sabes nada de mí porque sólo te miras a ti.

Yo espero, deshojando días, deseando que se produzca un ilusorio milagro, y a veces, mientras espero me llega el desespero, y pienso: ¿Qué hombre es este que no es hombre? Que gruñe y exige, que malintencionadamente levanta su mano blandiendo sobre mí su ira.

¿Quién eres? ¿Qué quieres?

Ya te he dado mis jóvenes años, mi ternura, mis hijos. Te he regalado mis noches, mis días, la ondulación de mi caprichoso corazón enamorado que dolido y maltrecho ha aprendido a curar sus heridas con el bálsamo de los quehaceres diarios. Hoy traigo un mensaje que desplegado cual liberadas alas te hagan ver que valgo mucho más que tú, que tus azotes ya no duelen porque sé que son el arma que utilizas para camuflar tu miedo. Esgrimes la fuerza y así olvidas que no eres más que un ser insensible atemorizado por su yo.

Te dejo estás palabras. Palabras propias no prestadas.

Soy mujer y me gusta amar a quien merece ser amado.

Soy mujer y me gusta que me amen como merezco ser amada.

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