Dicen que la música amansa las fieras, dicen también que es capaz de conseguir parar una guerra como ocurrió en el año 1914, cuando, un 24 de diciembre, el espíritu navideño “invadió” el corazón de los soldados de uno y otro bando. La Primera Guerra Mundial vivió una auténtica noche de paz y las tropas alemanas, francesas e inglesas, dejaron las armas, por unos instantes, para juntos cantar villancicos.

Para esa noche hay una canción. “Al together now” de The Farm, rememora un momento histórico y aunque ahora es un himno que se canta en muchos estadios de fútbol, no hay que olvidar que en realidad recuerda que el hombre es capaz de encontrar en su corazón, la razón que en ocasiones se pierde.

 

 

La música es el lengua universal. Es lo que hace que no haga falta traducción alguna para entendernos porque es capaz de hacer que los sentimientos aflores y comprendamos lo que las palabras no consigue hacernos entender.

También es verdad que la música y algunos autores han sido identificados con hechos atroces, pero es  más cierto que sus beneficios siempre han sido más positivos que negativos. Porque la música y a través de ella somos capaces de identificar nuestras emociones, de emocionarnos y de sentirnos más receptivos a lo que percibimos, ya que el oído es, de todos los sentidos, el que mejor y mayor memoria tiene y sea el más poderoso.

La música representa la alegría y el bienestar y produce un estado placentero que da equilibrio y nos ayuda a que nos sintamos mejor. Hace que nuestro cuerpo y nuestra mente encuentre el equilibrio y consigue sacarnos una sonrisa en situaciones de tensión.

Por eso la música es el mejor antídoto. Es la mejor medicina, la que resuelve conflictos internos, la que trae armonía y nos hace actuar con mesura, la que nos devuelve a las personas que hemos perdido al escuchar cierta canción, la que nos lleva hasta el pasado para encontrarnos en los sitios en los que fuimos felices.

Dicen que la música es el lenguaje de las emociones, es la que hace que seamos capaces de mostrarnos tal y como somos, y por eso mismo nos facilita comunicarnos y nos puede ayudar a mejorar nuestra salud, a proporcionar bienestar y sentirnos más relajados.

La música nos hace más empáticos. Compartir una canción, cantar sus letras y vivir la música entonando el do, re, mi, fa, sol, la, si, do, consigue que compartamos los mismos sentimientos, tengamos mayor bienestar  y seamos capaces, por un momento, y al igual que ocurrió allá por 1914, de convertirnos en una sola voz.

 

 

 

 

 

 

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