Neresa Sanchís y Antonia Ávalos en la Asociación de Mujeres Supervivientes de violencia de Género

Neresa Sanchís y Antonia Ávalos en la Asociación de Mujeres Supervivientes de violencia de Género

Encontrarme con la Asociación de Mujeres Supervivientes de Violencias de Género ha supuesto un auténtico ejercicio de contención emocional. Lo que se suponía que iba a ser una primera toma de contacto se convirtió en una conversación, donde el corazón y el alma me ayudaron poco a contener la emoción que sentía al escucharlas hablar.

El pasillo que me llevó hasta sus voces está plagado de alimento almacenado que se encargan de repartir entre las mujeres que reclaman su ayuda: galletas, arroz, leche…Los productos que están en nuestras neveras, pero que no están en las de ellas, conforman la bienvenida a un lugar donde la fuerza se masca, el dolor te duele y el cariño te abraza…y allí están ellas atendiendo a dos mujeres, que no quieren aparecer en las fotos pero que se aferran a sus manos para llegar hasta su auxilio.

Ellas son Antonia Ávalos y Nerea Sanchís; ellas son las que escuchan atentamente a estas dos mujeres y ellas son, también, las que forman parte de un proyecto que les ha devuelto la dignidad, el reconocimiento y la satisfacción de poder ayudar a otras. Un proyecto que se ha convertido en vino: el vino de la vida, de sus vidas…ellas son Le Vin Violette.

Cómo os constituís en cooperativa?

Antonia: Nosotras empezamos este proyecto de Mujeres Supervivientes para atender a mujeres porque nosotras vivimos la violencia en primera persona por eso desarrollamos una metodología y una mirada distinta donde ponemos en el centro a las mujeres. Las tratamos con dignidad, con respeto, como sujetos.

Las que deciden sobre denunciar o no son ellas, pero todo este proceso de acompañamiento psicológico y legal hasta llegar a la denuncia, e incluso las que no llegan a la denuncia, lo hacemos nosotras con esta mirada que tiene que ver con la perspectiva de género, pero también con el respeto a los derechos humanos y a la vida de la mujer.

Como estamos en una situación de crisis muy fuerte, no teníamos subvenciones para dar continuidad a todos los proyectos que tenemos como, por ejemplo, el comedor social, un programa de radio, una escuela de empoderamiento, el apoyo legal y psicológico. Buscando posibilidades y opciones, se nos ocurrió hacer una cooperativa de mujeres libres que pudiera sostenernos económicamente ya que esto nos iba a brindad libertad, dignidad y fuerza además de poder financiar los proyectos de intervención con las mujeres.

La cooperativa fue seleccionada por Acción Contra el Hambre ante la Unión Europea y durante un año nos han formado para la realización de nuestro plan de negocios. Un plan de negocios muy bonito, muy potente.

En qué consiste vuestro proyecto?

Antonia: Nos dedicamos a la venta de vinos ecológicos. Ya tenemos firmados algunos convenios y vendemos vinos de Bodegas Robles y de Bodegas Colonias de Galeón.

Nuestros vinos los vendemos en Andalucía, pero nos hacen pedidos desde puntos como Bilbao, Madrid, Valencia…nos hacen pedidos desde muchos lugares y lo hacen por la web, por las redes, por la prensa.

Qué significa para vosotras este proyecto?

Antonia: Pues es la esperanza de romper con la discriminación, con la precariedad, con la violencia. Es una apuesta a la libertad y una apuesta a la solidaridad.

Tenemos que decir que estos bodegueros nos aportan los vinos y la ganancia es para nosotras. Es decir, todavía existe la posibilidad de realizar proyectos que parten de la solidaridad, no del lucro y estos bodegueros son ejemplo: ellos nos dan los vinos y nosotras nos llevamos toda la ganancia.

Hemos creado una marca propia: Le vin Violette. Además ofrecemos distintos vinos: un tinto al que llamamos Rubí, un blanco denominado Rebelde y un Pedro Ximénez cuyo nombre es Ámbar.

Hemos conseguido el Certificado Ecológico que lo donó Ecovalia, una entidad con mucho prestigio y con ellos, precisamente, hemos firmado un Convenio para seguir impulsando esta iniciativa ecológica, pero sobre todo con el compromiso social de transformar la vida de las mujeres.

Nerea Sanchís y Antonia Ávalos

Las instituciones deben emplearse más? No creéis que hagan lo suficiente para solucionar el tema de violencia machista?

Antonia: El recorte para la prevención y sensibilización para la violencia de género es de hasta el treinta por ciento. Muchas mujeres jóvenes o mayores que están viviendo violencia de género, no saben que están viviendo la violencia de género porque no hay campaña de sensibilización y prevención. No hay una atención adecuada.

Se han cerrado casas de acogida y aunque no es el caso de Andalucía, se necesitan más. No hay los suficientes juzgados de violencia de género, pero tampoco están lo suficientemente formados ni los jueces ni las juezas. Se duda de las mujeres y muchas de ellas no pueden continuar con los juicios llegando a perder la custodia.

Se duda de ellas porque en muchas ocasiones se les acusa de que les quieren quitar los hijos a los maridos. Muchas no tienen vivienda, no tienen empleo y yo me pregunto ¿cómo puede abandonar esa mujer ese ciclo de violencia si el Estado no les brinda una oportunidad de salvaguardar su vida?…No hay posibilidad

Entonces ahora lo que podemos decir es que las mujeres nos tenemos que ayudar a nosotras mismas ¿eso es lo que hacéis vosotras?

Eso es lo que hacemos nosotras. El Estado y la Administración Pública tienen una responsabilidad que no pueden evadir porque son el garante del respeto a los derechos humanos y de la integridad física de las mujeres, y de programas de atención y de intervención a las mujeres víctimas de violencia de género. Pero es verdad que mientras esto no suceda, la posibilidad de ayuda son la redes de de solidaridad entre las mujeres, que eso es lo que hacemos nosotras con nuestra cooperativa: brindamos empleo a las mujeres y de ahí financiamos proyectos, pero solas no podemos y por eso necesitamos la implicación de las empresas, de los empresarios, de mujeres como tú que nos visibilicen, de gente que nos compren los vinos.

Nosotras tenemos un lema muy bonito: “Quién iba a pensar que el vino de tu mesa podía cambiar la vida de la mujer” Éste vino es libertad, es empoderamiento, es VIDA…vida para las mujeres, es poesía, es erotismo, es vivir sin que nadie te golpee ni maltrate, es el derecho a vivir.

Pero vosotras además de comercializar vino y haberos constituido como cooperativa, tenéis otras formas de ayudar a las mujeres. Yo soy testigo de cómo dos mujeres (no quisieron dar sus nombres y no querían aparecer en las fotografías aunque sí lo hacen de espaldas) se encontraban con vosotras. He visto cómo les cogíais las manos, cómo las tratabais, cómo les hablabais: con dulzura, con paciencia, con cariño…mujeres que además de ser maltratadas eran extranjeras. con los problemas que eso conlleva.

Antonia Ávalos y Nerea Sanchís

Nerea: Nosotras, desde la Asociación de Mujeres Supervivientes, llevamos a cabo nuestro programa de intervención principal de atención a las mujeres y lo hacemos con ese acompañamiento cercano y cálido del que tú estabas hablando.

Cuando nosotras pasamos por ahí (cómo sabes nosotras somos supervivientes de la violencia machista) también necesitamos de esa mano amiga y solidaria que te comprenda. Necesitamos de una persona que esté al otro lado y que te sirva de espejo de tu experiencia: que la legitime y te crea ya que la realidad que nos seguimos encontrando es que todavía no nos creen cuando pasamos por aquí.

Pero yo no me puedo creer que eso ocurra!

Nerea: Pues existe. Todavía hay muchas sospecha en torno a la mujer y a lo que vivimos. Todavía hay muchas sospechas por parte de la sociedad: no hay una legitimidad y una credibilidad de nuestra historia. Por eso nosotras lo que hacemos es acompañar a la mujer para que le ponga ella nombre a su historia y empiece a nombrarla, empiece a narrarla, empiece a visibilizarla y a partir de ahí generar con ella todo lo que necesite.

Ideamos un cartografía que llamamos “de proyecto vital”: una herramienta muy bonita en el que ponemos a la mujer en el centro y a partir de ahí vamos diseñando la estrategia de intervención que vamos a llevar a cabo con ella porque ella es la va marcando…Se hace desde la autonomía, no se hace desde la victimez, ni desde considerar a la mujer como menor de edad, sino considerando a la mujer como lo que es: una mujer capaz de llevar las riendas de su vida, de seguir adelante. Pero como este proceso no se puede hacer sola, nosotras le brindamos ese acompañamiento.

Ahora hay redes sociales, hay internet pero tenemos que ser conscientes de que gran parte de la población sigue consumiendo televisión. La información le llega a la opinión pública a través de este medio ¿cómo os visibilizáis? ¿Cómo llegan hasta vosotras estas mujeres que necesitan de tanta ayuda?

Nerea: Una de los puntos fuertes es la web. Hemos recibido muchas mujeres que vienen porque nos han encontrado a través de internet. El boca a boca también es muy importante y muchas de ellas han sido derivadas porque una amiga sabe de nuestra existencia, y les ha dado nuestro contacto.

Muchas también llegan porque han sido derivada desde los puntos de información de la mujer. Estos se han visto desbordados como ocurrió con la última reforma de la Administración Local en la que muchos cerraron y despidieron a profesionales, por lo que muchas de esas mujeres llegaban hasta nosotros desde estos puntos. Otras nos llegan desde el movimiento de mujeres y del movimiento asociacitivo, y de todo ese tejido del que te hablamos.

También nos han llegado desde otras ONG´s, o del movimiento de mujeres al que nosotras pertenecemos. Nosotras estamos aquí en nuestra oficina, en nuestra sede, pero también estamos en la calle porque pensamos que si no defendemos nuestros derechos, poco podremos hacer.

Tiene que haber un trabajo paralelo entre el trabajo de intervención con la mujer y el trabajo de estar en la calle luchando para que los derechos se mantengan: los que hemos logrados y los que tenemos que seguir conquistando.

Además de Le Vin Violette en qué otros proyectos estáis trabajando?

Nerea Sanchís, superviviendo al maltratoNerea: Tenemos un proyecto muy bonito que se llama “Comer en compañía”. Este programa es precioso porque no es un comedor al uso. Está en el Pumarejo (Sevilla) y llevamos tres años trabajando en él.

Este año aún no hemos comenzado porque estamos esperando la respuesta de la Junta de Andalucía que nos tiene que decir si vamos a tener comedor o no porque están habiendo muchas complicaciones (aunque de todas maneras nosotras pusimos en marcha este comedor sin ningún tipo de recurso) Más tarde fueron llegando desde la Administración las ayudas; poquito pero fueron llegando y esto nos ha permitido, a lo largo de estos tres años, contratar a tres mujeres supervivientes en la cocina.

Este comedor tiene la función de alimentar, pero también tiene la parte de generar redes y generar sinergias…es muy bonito porque allí nos damos cita mujeres de todas las edades, de todas las procedencias y con sus hijos, y compartimos no sólo el alimento sino también las experiencias, las inquietudes…cuando a alguna le hace falta algo, otra tiene ese recurso que le falta…y esa red es la que vamos construyendo.

Ese comedor es un punto muy importante para la detección: mujeres que viven situaciones precarias y detrás hay una situación de violencia machista en la pareja. A partir de ahí empezamos a intervenir.

Cuando muere alguna, cuando veis esas cifras tan terroríficas (no se puede poner el número de mujeres asesinadas porque en este momento, mientras estoy transcribiendo esta entrevista, acaban de asesinar a otra mujer) Cómo vivís esta vigilia permanente?

Nosotras convocamos en el Ayuntamiento cada vez que asesinan a una mujer. Solemos hacerlo a las veinticuatro horas, pero si es en fin de semana lo hacemos el lunes.

Desde aquí queremos animar a la ciudadanía y a la población, y decirles que si le tocan a una, nos tocan a todas y no solo a las mujeres sino a toda la ciudadanía, a toda la población. Nosotras hacemos un duelo público de denuncia, leemos un manifiesto, hacemos pequeñas performance también de denuncia, intentamos implicar lo más posible.

Una compañera me decía el otro día que “ojalá no nos viéramos más aquí” yo con mucho dolor le respondí que “hay una certeza y es que nos vamos a volver a ver aquí”

Cuánto duele decir eso?

Nerea: Eso duele mucho, mucho. Eso duele mucho, pero es importante aprender a nombrarlo y saber qué necesitamos las mujeres.

Cuando llegan las mujeres destrozadas ¿Cómo recogéis esos pedazos?

Nerea: Se recoge con amor, con ternura, con comprensión, con ponerte ahí…en su piel.

Vosotras también habéis sido mujeres maltratadas? ¿No os importa ponerle cara a la violencia y visibilizarla?

Nerea: Yo quiero que se me vea, a mi no me importa (responde contundente)

Antonia: Se nos tiene que ver para demostrar que se puede salir de la violencia y que puedes recuperar tu vida, el amor, la esperanza y la fuerza.

Lo que sí es cierto es que para nosotras éste es un proyecto vital. Nosotras, una vez supervivientes de violencia de género, hemos entregado nuestra vida a contribuir a que no muera ninguna mujer más. Sabemos que van a seguir muriendo asesinadas, pero que sean las menos.

Cuando muere una mujer algo de nuestra vida también muere. Algo se nos va a nosotras y a la sociedad entera: jovencitas, de mediana edad, madres, abuelas…¡no es justo! No es justo que una mujer muera de esa manera tan brutal.

Antonia Ávalos

A mi me llama mucho la atención que la gente joven, que se suponen modernos, siguen cometiendo los mismos fallos que generaciones anteriores y siga habiendo maltrato en las adolescentes ¿Cómo es posible que esto ocurra con la información que hay y con asociaciones y lugares a los que acudir en busca de ayuda? ¿Por qué se ha normalizado una situación como esta entre la juventud y ellas lo acepten?

Antonia: porque vivimos en una sociedad muy machista. Hay políticos que desprecian los logros de las mujeres y medios de comunicación que critican a algunas políticas por su forma de vestir, denostando su capacidad de desempeño y su capacidad profesional.

Por qué no se visibiliza la capacidad de gestión, de transformación que son capaces de conseguir estas mujeres públicas? Y puede ser cualquiera, pero aquí tenemos el ejemplo la presidenta de la Junta de Andalucía, Susana Díaz que también es una mujer potente , que toma decisiones, que no le tiembla el pulso para defender la Autonomía de Andalucía, los Presupuestos, la Democracia, de estar en contra de la corrupción…¿Por qué se tiene que desnortar a las mujeres?…no lo entiendo.

Y eso que dices tú sobre los comportamientos de las parejas jóvenes tiene que ver con ese imaginario de los políticos ¡Se ha quitado la asignatura de Educación para la Ciudadanía!

Sólo de los políticos?

Antonia: No, también de los empresarios, de los futbolistas…quiero recordar que aquí tuvimos el caso de un futbolista que su exnovia lo denunció por malos tratos y él la llamo “puta” y “guarra” y hay muchos que legitiman esa violencia. Cuando eso ocurre, cuando legitimamos la violencia de un político, de un futbolista, de un empresario, de algunos medios de comunicación que denostan a la mujer de esa manera, pues esa misma violencia se reproduce en la familia donde el marido desprecia a la mujer y la maltrata. Ese chico joven es el ejemplo que tiene de un padre que maltrata, que desprecia a su pareja, a su esposa. Pues eso mismo él hace con novia y si encima en la escuela no hay Educación para la Ciudadanía donde se le enseñe que hay otra forma de relacionarse entre chicos y chicas, pues él aprende ese modelo machista, controlador, celoso, posesivo y de desprecio.

Y los medios de comunicación ¿Qué os parece el ejemplo que se da de la mujer y el tratamiento que dan a la violencia machista?

Nerea: Yo no veo mucho la tele, pero sí que me “asomo” de vez en cuando para ver qué es lo que está pasando y ver qué es lo que está viendo la población joven y es brutal porque los medios de comunicación tienen un impacto increíble por su inmediatez.

El tema de la educación es fundamental. Yo siempre digo que ojalá yo hubiera tenido desde pequeña las herramientas que he empezado a adquirir en la edad adulta de saber dónde está mi lugar, de saber dónde está mi centro, de la autoestima, del amor propio…eso a las niñas no nos lo enseñan de pequeña. Nos enseñan todo lo contrario: que tenemos que vivir para otros, que tenemos que vivir para cuidar a otras personas y que lo último somos nosotras. Eso se sigue enseñando a las niñas porque yo ahora estoy más pendiente: tengo un niño de un año y cuando voy a los parques, de verdad que alucino porque veo que las niñas pequeñas son prototipos de protomadres. Lo tienen todo con un detalle increíble: carrito, bebé…yo no estoy diciendo que sea malo, al contrario, creo que es bueno porque eso es una manera de enseñar a los niños y a las niñas a cuidar, pero es que sólo está dirigido a las niñas. Además con una finura increíble y eso aparece en los medios de comunicación, en los dibujos animados, en las películas y si no, mira Disney…

El otro día se me pusieron los vellos de punta viendo la primera película de Crepúsculo del 2008…que ya ha pasado tiempo ¡pero es que han seguido con la saga! Pues bien, en esta cinta te narran un episodio de malos tratos de principio a fin y te lo vende de una manera increíble por su estética, su música, la ropa…engancha. Da miedo.

Entonces me estáis diciendo que esto es un círculo del que no vamos a salir nunca?

Antonia: Se nos entrena a servir, se nos entrena a anularnos y se nos entrena a no amarnos y a no a respetarnos y, lo que dice Nerea, se nos entrena a ser cuidadoras, a ser maternales, a ser tiernas. Estos son sentimientos hermosos, pero porque no se nos entrena a ser científicas, a ser emprendedoras, a ser deportistas, a viajar, a tener hijos si quieres, a no tener hijos, a vivir con un hombre si quieres, a vivir con una mujer…o sea, a ser responsables de nuestra situación emocional y no depender de un hombre que te cuide y que te proteja. Ahí está la trampa de ese amor romántico donde le entregas tu vida y es esa dependencia la que genera o favorece el abuso emocional y psicológico. Esto siempre devendrá en golpes, en maltrato, y al final ya sabemos como terminan muchos de estos maltratos: en el asesinato.

Pero cuando nosotras nos sentimos fuertes somos imbatibles ¿No os parece?

Nerea: Eso que tú dices es cierto, pero ese empoderamiento no viene así como por arte de magia, hay que trabajarlo porque es un proceso continuo a lo largo de toda la vida.

Y si te ayudan?

Nerea: Claro! ahí es donde voy, a la importancia de que haya un cambio en la estructura educativa y en todos los ámbitos: en el formal, en el informal, en el de la familia, en el de los medios de comunicación; que tengamos medios de comunicación genuinos, originales, comprometidos.

No vale el argumento de que “esto no vende” porque ¡claro! el feminismo cuestiona el capitalismo; el feminismo cuestiona la estructura por la que nos movemos, pero hay historias preciosas que tienen su perspectiva de género y que claro que pueden vender y claro que pueden llegar…no vale volver a repetir lo mismo, no vale volver a repetir ese recetario: el recetario de cómo tienes que ser hombre y cómo tienes que ser mujer, y cómo te tienes que comportar. Y lo vemos en algunos programas donde la mujer está totalmente fragmentada, donde se muestra como objeto sexual; eso para mí es una incitación a la violencia machista. Ese tipo de programa están legitimando y validando esa violencia.

En cuanto a lo que tú estabas planteando de cómo empezar esos procesos de empoderamiento, pues necesitamos estar capacitadas, informarnos, formarnos. Estar formada es importante, en lo que nos guste; pero formarnos. Y la autonomía económica y la independencia económica. No abandonar nuestras carreras, que esto también es importante porque a veces llegamos a una edad…yo sé que tiene que ver con la distribución social que casi nos viene impuesta, pero nosotras tenemos que intentar no caer ahí.

Ahora estoy hablando desde un punto muy personal pero cuando somos madres, muchas mujeres decimos: “es que yo decido retirarme” y lo hacemos por la crianza y mientras, ésta puede durar al menos dos años y nos perdemos.

Tenemos que pensar hasta qué punto eso es una decisión que yo estoy eligiendo libremente o es una decisión impuesta porque, qué casualidad que los hombres no se lo planteen o que lo hagan en una medida mucho menor. Todo lo que tiene que ver con la reducción de jornada laborar con excedencias, etc siempre son las mujeres las que lo tienen que afrontar.

Por eso es importante que lo pensemos: decir “sí, me voy a dedicar a la maternidad, pero no voy a abandonar mi trabajo porque si abandono mi trabajo, me voy a abandonar a mi”

¿No os parece que cuando nosotras somos fuerte, el mundo gira de otra manera?

Antonia: Se crea una energía positiva como cuando estuvimos en las jornadas “Tiempo de Mujeres” Me gustó ese espacio porque creamos una energía fuerte, de mujeres emprendedoras, de sacar sus familias adelantes, sus empresas y sacar Andalucía adelante. Tenía una gran dimensión, tenía el mensaje de que las mujeres estamos en la primera línea de los negocios, de la política, de la toma de decisiones y de ayudarnos a hacer redes de solidaridad y de empoderamiento.

Volviendo a vuestro proyecto ¿Qué es lo que queréis conseguir? ¿Qué queréis además de dar trabajo y conseguir fondos?

Antonia: (respira profundamente y la voz le sale del alma…es casi un susurro) libertad, dignidad. No depender de nadie. Celebrar la vida porque el vino tiene que ver con la celebración, con el compartir, con la poesía. El vino está en nuestras vidas, en nuestras venas; no en balde tenemos la sangre roja como el vino tinto…cuando alguien se casa, cuando alguien bautizas a un bebé…el vino es parte de nuestra vida.

Queremos libertad, dignidad, empoderamiento, sueños…todo eso significa el vino aparte de ser un sostén económico para nosotras y nuestro proyecto.

¿Cuál es el futuro con el que soñáis?

Antonia: yo sueño con que mi hija pueda ir a la Universidad. Con tener los papeles para poder vivir en este país, porque todavía no los tengo y eso me da mucha tristeza (Antonia se emociona y la voz se le entrecorta)

De dónde eres?

Antonia: Mejicana. Pero quiero mis papeles, quiero ser ciudadana, quiero votar, quiero elegir a mis representantes, quiero…¡amo este país! ¡quiero ayudar a construir este país! Estoy comprometida con la construcción de una sociedad democrática, donde las mujeres tengamos el mismo poder de decisión de los hombres…necesito sentir ser ciudadana y tener mi nacionalidad, y que mi hija vaya a la Universidad y que mi hijo pueda venir a visitarme

Y tú, Nerea ¿con qué sueñas tú?

Nerea: Yo sueño con estar tranquila, tener una estabilidad económica o, por lo menos, tener una medio estabilidad que me permita afrontar las obligaciones que tengo con mi vida y con la de mi hijo.

Y también sueño con que haya una transformación en la vida de las mujeres y que seamos unas cuantas las que tengamos trabajo. Que de este proyecto seamos algunas las que consigamos empleo y una transformación de la sociedad porque este vino tiene un mensaje muy impactante y muy importante: un mensaje de solidaridad y de feminismo.

Bonito es el adjetivo preferido de estas dos mujeres valientes y gracias la palabra más hermosa que utilizan. Ellas, Antonia y Nerea lloran, ríen, se emocionan y emocionan, comparten, ayudan y son generosas y buenas.

Ellas son únicas, valientes, poderosas y lo son porque ellas han subido al Everest del dolor y han bajado al infierno de las palizas, por eso, y por mucho más son unas auténticas ¡SUPERVIVIENTES!

Fotografías: Adrián Verano y Mª José Andrade

María José Andrade es periodista y fundadora de mujeresvalientes.es

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