Mujeres artistas plenamente libres

 

Dorothea Tanning. Pequeña serenata nocturna

 

¿Cómo no podía ocuparme de este grupo femenino de audaces autoras en tiempos no fáciles? Esta exposición, homenaje a las surrealistas, reivindica un merecido protagonismo a un núcleo de mujeres artistas cuya producción ha tenido que esperar largo tiempo para alcanzar un justo reconocimiento internacional.

El elenco es numeroso: Eileen Agar, Claude Cahun, Leonora Carrington. Germaine Dulac, Leonor Fini, Valentine Hugo, Frida Kahlo, Dora Maar, Maruja Mallo, Lee Miller, Nadja, Meret Oppenheim, Kay Sage, Ángeles Santos, Dorothea Tanning, Toyen, Remedios Varo y Unica Zürn, que expresan su individualismo y singular personalidad a través de más de un centenar de obras de arte entre pintura, dibujo, escultura, collage, fotografía y cine, convocadas para esta cita.

En su contenido -comisariado por José Jiménez, crítico y profesor de Estética de la UAM-, se muestra el apremio de estos nuevos encuadres de sensibilidad y su función reactiva con la sociedad patriarcal, gracias a los préstamos de prestigiosas colecciones públicas y privadas como la Tate, el Pompidou y el Reina Sofía.

Mujeres artistas surrealistas en tiempos difíciles

Incomprendidas, luchadoras y rebeldes, así eran de hecho estas féminas, que en algunos casos fueron eclipsadas o utilizadas perversamente por sus parejas masculinas, un común denominador a pesar de su diversa procedencia. Pero sus vidas y su arte no sólo retaban las convenciones sociales, sino y sobre todo, criticaban con firmeza los efectos represivos que provocaba la imposición de normas en razón al género. Y lo llevan a cabo empleando su producción artística, en los años precedentes, durante y posteriores a la II Guerra Mundial. Vivieron en distintos puntos geográficos, ya fueran capitales europeas o sudamericanas, adquiriendo una profunda formación en diversos sectores del arte y colocándose en la onda del surrealismo -el movimiento vanguardista teorizado por André Breton a partir del primer Manifiesto de 1924- gracias a los avances experimentados por algunas autoras humanistas del siglo XX.

Maruja Mallo. Kermes, 1928. Centre Pompidou

La biografía de estas 18 mujeres se presenta tempestuosa, movimentada por viajes, amores, sueños así como por las dificultades sexualmente discriminantes y por los convulsos contextos bélicos, si bien afrontadas con sumo valor por muchas de ellas, a veces huyendo del maltrato psicológico como el que sufrió Leonora Carrington, la reclusión de Ángeles Santos, la resistencia a las tradiciones por la activa Claude Cahun, los desengaños amorosos de Nadja o los sufrimientos experimentados por Frida Kahlo.

Cinco significativos apartados temáticos divide la galería expositiva del conseguido proyecto: ‘El espejo y la máscara’, ‘Otros Mundos’, ‘En el sueño me afirmo’, ‘El vértigo de Eros’ y ‘Ya es otra’ que se conecta con el primer bloque sobre la identidad y se centra precisamente en la doble identidad sexual afirmando la verdadera esencia “transgénero” del ser humano.

‘el problema de la mujer’. Luz y sombra, claridad y oscuridad para los sueños del hombre.

Como escribe el profesor Jiménez en el catálogo: “El pensamiento surrealista retomó algunas proyecciones sobre el ente femenino que ochenta años atrás había dejado impresas Charles Beaudelaire en sus ‘Paraísos artificiales’, reafirmando el carácter antagónico de su presencia dual. Asimismo ilustra el reflejo simbólico del deseo mediante la puesta en escena de lo que él denomina ‘el problema de la mujer’. Luz y sombra, claridad y oscuridad para los sueños del hombre.

André Breton ampliaba la idea de ofrecimiento del ser femenino al masculino al definir a la mujer como arquetipo de belleza extravagante y sorprendente, dispuesta al amor loco, maquillada como un icono, ídolo de una pasión sin límites, la anti-ama de casa. Los surrealistas en un primer momento no las consideran sujetos pensantes, inteligentes, creativos, sino objetos pasivos. Para después entender que eran algo más. Pese a todo, en el ambiente del surrealismo surge un conjunto de mujeres artistas que se autofirma en sus respectivas actividades intelectuales. En la exposición he tratado de reflejar la libre trascendencia de muchas de estas autoras”.

Leonora Carrington. Y entonces vimos a la hija del Minotauro, 1953. Colección particular.png

¿A qué obedece el título: “Somos plenamente libres”? Como justifica el comisario: “Aunque el surrealismo fue un movimiento literario y artístico de vanguardia, promovió algo muy importante: la liberación plena de los seres humanos, anulando las represiones racionalistas en todos los ámbitos de la vida” Así se explica el nivel de individualismo defendido por las artistas desde su plataforma de creadoras independientes, reivindicando el carácter único de cada una de ellas frente al defendido por los surrealistas históricos. Esta confrontación creaba una situación paradójica: “Inexplicablemente el colectivo de los artistas varones negaba, en su trato real, la libertad de las mujeres. Una contradicción que ponía en cuestión los valores que de manera ferviente ellos mismos ensalzaban” concluye el comisario.

Estas grandes artistas interpretaban, cada cual a su manera, el movimiento del surrealismo. Fueron mujeres valientes. Artistas luchadoras, que, valiéndose de la pintura, emanaban sus ansias libertarias surrealistas, enriqueciendo, con extraordinaria originalidad, aquella vanguardia que no se les pudo resistir.

La exposición se puede visitar hasta el 28 de enero de 2018 en el Museo Picasso de Málaga

La periodista sevillana afincada en Italia, Carmen del Vando, está especializada en arte y ha ejercido como corresponsal de Canal Sur Radio en Roma. Premio «Villa Véneta» convierte sus crónicas en una verdadera obra de arte.

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