Juana Rivas… Analizando un caso mediático

 

Juana Rivas ¿Víctima o verdugo?

 

Ya sé que ha pasado el tiempo desde que tuvieron lugar todos los hechos sobre el caso de Juana Rivas. Un asunto en el que he intentado no pronunciarme pero que, finalmente, no he podido evitarlo. Noticias, posts, cartas, comentarios (para todos los gustos), por todas partes… Siempre he tenido mi propia postura, la cual procuro analizar y siempre dar el beneficio de la duda.

Juana, en ciertos aspectos no puedo posicionarme de tu lado por mucho que mi corazón de mujer me lo pida. Como Letrada, no considero que te de la espalda, sino que expongo mi criterio profesional, con puntos a tu favor y puntos en contra. Este mes no escribo en Mujeres Valientes sobre un caso del Despacho (lo cual no significa que os tenga preparado algo especial), sino sobre un caso mediático que genera mucha confusión.

Vamos allá…

La violencia de género es un tema que condeno y por el cual me siento asqueada, dado que es una lacra que sacude el país desde tiempos inmemoriales. Antes, en otros tiempos, las mujeres iban con rebecas para que no se les vieran los hematomas; se consideraba como algo normal, es más, casi siempre se creía que era la mujer la que se buscaba las palizas. Yo no lo veo así. La mentalidad de las personas muchas veces puede tener mucha inventiva y, como bien decía Dan Brown en el Código Da Vinci, “la mente ve lo que quiere ver”. Buscaban una razón para la crueldad del hombre, un motivo, una justificación para la actitud de la pareja/esposo, y siempre dejar desamparada a la esposa maltratada.

 

¿Por qué, después de una condena por maltrato en 2009, vuelvo con mi maltratador?

 

La violencia de género, igualmente, no es algo que podamos utilizar como arma arrojadiza a la primera de cambio. Como bien he manifestado en posts anteriores, hay mujeres que se aprovechan de la desgracia de otras para que se las consideren víctimas de violencia. Dichas mujeres obtienen ayuda, subvenciones, becas comedor para los hijos, la custodia exclusiva de sus hijos, y suma y sigue… Con esto no afirmo que sea lo que busca Juana Rivas, porque realmente no lo creo. Con unos antecedentes cancelados del 2009 por violencia de género, no es un fin que pueda perseguir.

Todo gira en torno a los hijos de la pareja. Remontándonos hacia atrás, intentaré dar respuesta a preguntas que me he hecho sobre este tema.

La primera es, ¿Por qué, después de una condena por maltrato en 2009, vuelvo con mi maltratador?. Le he dado vueltas a esta cuestión durante horas en la cama, dando bandazos sin sentido alguno, buscando respuestas. ¿Es una pregunta retórica? No. Intento meterme en la piel del sujeto, en este caso de Juana, y asumo su papel de mujer maltratada, así que replanteando la pregunta hacia mí misma, tengo que concluir que sería de la siguiente manera: Si he sido, como bien decía Juana en su carta, humillada, maltratada, anulada, encerrada… y consigo escapar hasta el punto en que lo condenan por malos tratos, ¿qué motivo tendría el pájaro para volver a la jaula?. No he encontrado un motivo de peso, ni jurídico para dar una respuesta lógica y racional a esta pregunta. En mi sano juicio, jamás volvería con el hombre que ha hecho de mi vida un infierno.

Existe lo que se conoce como “Síndrome de Estocolmo”, y es lo que más me puede llevar a pensar que es un motivo que tenga un peso… cuestionable.

La frase de “Juana está en mi casa” es un poco absurda. Jurídicamente, cualquier persona en su sano juicio comprende que cuando hay una orden judicial de por medio, cualquier colaboración con el presunto infractor (no voy a decir delincuente o criminal porque no procede que lo diga ahora), podría conllevar un delito de obstrucción a la justicia, o incluso, en mi humilde opinión, podría incurrir en una apología de la delincuencia. ¿Qué significa esto? Que lo que se ha estado haciendo, en términos legales, es una incitación a la gente a obstruir la búsqueda de Juana Rivas y sus hijos.

No. Juana Rivas no ha estado nunca en mi casa, ni lo estará nunca, porque por muy cuestionable que haya sido el funcionamiento del sistema para con ella, la Ley es la Ley, y antes de empeorar las cosas, lo mejor es cumplir con lo mandado y seguir con los cauces legales.

 

Juana Rivas… “Todo se puede comprobar”

 

Cierto es, que la carta que Juana Rivas envió a través de su entorno me conmovió, no lo voy a negar. Pero también he de cuestionar ciertos aspectos que Juana menciona en su carta. “Todo se puede comprobar”, refiriéndose a trámites judiciales. Para los que no lo saben, existe la denominada Ley 15/1999 de Protección de Datos, en virtud de la cual, ninguna persona que tenga un interés legítimo puede acceder a ningún procedimiento judicial, ni abierto ni cerrado. Mucho menos un profesional así porque sí, tendría que personarse en el procedimiento para tener acceso al caso, y tampoco así porque diga “quiero saber”, tendría que hacerlo en virtud de como bien he comentado un interés legítimo.

Ahora bien, si comentamos la entrevista realizada por Juana Rivas, puedo entender su desesperación a la hora de contar las cosas, pero desde luego eso no implica que tenga que creérmelo todo.

Vayamos por partes, Juana no actúa directamente en la Administración de Justicia, lo hace debidamente representada por Procurador, y asistida de Letrado. El Letrado, siempre tiene que asesorar sobre el cauce correcto para conseguir los intereses y salvaguardar el de los menores. Juana es posible que haya pecado de ingenua al no conocer todo lo relativo a los procedimientos y mecanismos que debía haber seguido. De primeras, en vez de tanto bombo, en un procedimiento donde no se dirimía la custodia de los menores; atendiendo a estos presuntos malos tratos recientes, existen las valoraciones psicosociales de los menores, que desconozco si se han producido o no. En esas valoraciones los psicólogos del Juzgado advierten sobre una posible situación de maltrato hacia los menores y es determinante casi al 100% a la hora de arrebatar o conceder una custodia a un padre o una madre.

 

No digo que TODO lo que dice Juana Rivas sea mentira

 

Dicho esto, desconozco si se han examinado a los menores aquí con la denuncia que puso Juana Rivas en España, y ese dato no podremos saberlo nunca dado que dichos datos, por la Ley de Protección de Datos, y al hablar de menores de edad, jamás podremos saberlo.

No digo que TODO lo que dice Juana Rivas sea mentira, eso no, de hecho si hay unos malos tratos en 2009 probados no tengo ningún reparo en reconocerlo. Pero cierto es que en ese procedimiento fueron denuncias cruzadas, que también desconozco el por qué no se condenó a Juana por las presuntas lesiones del individuo – probablemente autoinfligidas en venganza –, sí, advierto este detalle. Y hasta ahí, Juana tiene todo mi apoyo.

Sin embargo, Juana pierde conmigo parcialmente su credibilidad cuando vuelve con su marido y, no lejos de volver con él, tiene otro hijo. Y cuando llega a España, siete años después, con unos antecedentes de 2009 cancelados, esgrime de nuevo una sentencia que vuelvo a repetir no le importó para volver con él.

Este caso puede traer muchas consecuencias, dado que abre la puerta a que muchas mujeres, bien por motivos legítimos, o bien por pura venganza, se escondan con los hijos y queden completamente impunes gritando “víctimas de violencia de género” a boca llena. No lo hagáis, cada caso es un mundo, y los que sufren no son los padres, sino los menores.

Tengo conocimiento de que se le ha proporcionado ayuda a través del Gobierno y de despachos profesionales. Si con el tiempo se me aclaran todos y cada uno de los puntos que me quedan oscuros, cambiaré mi visión y lo volveré a exponer, ya sea aquí, o en el blog del Despacho. No tengo la cabeza cuadriculada, solo me apoyo en lo que puedo probar y en lo que tengo delante que se pueda tocar y verificar. Si no puedo comprobar algo, no puedo hacer mío su esencia hasta que no lo compruebe.

Ojalá se esclarezca este asunto y se solucione toda la maraña mediática que se ha formado en torno a este caso. De corazón, lo deseo.

María José Mateos es licenciada en Derecho por la Universidad de Cádiz. Mª José es una abogada de carácter multidisciplinar que ejerce su profesión en el despacho, Mateos Selma Abogados en el Puerto de Santa María en Cádiz

 

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