Esta vez me referiré al Séptimo Arte, aquél que en una determinada época, hizo grande el cine italiano hasta tal punto que llegó a acuñar la expresión  ‘Dolce Vita‘: la definición evoca un feliz período histórico de Italia que abarca desde finales de los cincuenta hasta inicios de los sesenta del pasado siglo e indica, especialmente, las tendencias que surgieron por aquel entonces en la ciudad eterna, consagrada como su auténtica capital.

Se trata de un fenómeno social generado por la creación cinematográfica (con un nivel internacional a tope), que se despliega en una Roma de lo más vivaz, ya totalmente recuperada de los sufrimientos de la Segunda Guerra Mundial. De hecho, en los años del boom económico, a  la capital italiana confluían algunos personajes que la convertirían en la capital del planeta: entre ellos, el gran cineasta Federico Fellini, director de la película que dio la vuelta al mundo, titulada  precisamente ‘La Dolce Vita’, interpretada por Anita Ekberg, su símbolo por antonomasia.

 

 

Todo empezó en coincidencia con un evento muy especial: una fiesta privada en el restaurante Rugantino del típico barrio de Trastévere, exactamente el 5 de noviembre de 1958, cuando se celebraba el cumpleaños de una joven condesa local, que culminó con un improvisado ‘streeptease’ a cargo de la bailarina turca Aïche Naná, cuyas instantáneas escandalizaron sobremanera a los romanos.

 

La bailarina turna Aïche Naná

 

Curiosamente en aquel festejo concurrieron las principales características que determinarían el nacimiento de la Dolce Vita romana: periodistas (cuya actividad acapara gran protagonismo en la película felliniana), fotógrafos (como Tazio Secchiaroli, autor de la ‘performance’ de la bailarina medio desnuda, entre los más famosos ‘paparazzi’* junto con Rino Barillari y Marcello Geppetti), personajes de la alta sociedad y del cine (también estaba presente, entre otras, la actriz Anita Ekberg, la mayor exponente de este brillante período). Verdaderos iconos de aquella Roma alegre, exportados al resto del mundo por los llamados ‘paparazzi’ cuyo término fue acuñado por dos indiscutibles protagonistas de aquella temporada: el genial Federico Fellini y Ennio Flaiano, guionista de su obra maestra, ‘La Dolce Vita’ de 1959, compuesta por numerosos episodios y por un único protagonista, el periodista Marcello Mastroianni (junto con la inolvidable Anita Ekberg y la interesante Anouk Aimée). Su complejidad desató polémicas, si bien la cinta logró obtener la Palma de Oro en el Festival de Cannes de 1960 y pasar a la historia del séptimo arte.

La conocida Via Véneto, una calle muy de moda de la capital, se demostró su reino absoluto, donde se organizaban las fiestas más exclusivas y, al tiempo, discutidas… y donde los fotógrafos de asalto permanecían al acecho a todas horas para inmortalizar por sorpresa a los astros y estrellas.

Pues bien, ahora aquella época nos la restituye la Dolce Vita Gallery, un espacio expositivo dedicado al coleccionismo fotográfico y a la creatividad italiana irradiada por doquier en los años de una Dolce Vita protagonizada principalmente por carismáticas figuras femeninas.

 

Sofía Loren

Sofía Loren junto al cineasta italiano Vittorio de Sica en una fotografía realizada en los años 60 por el fotógrafo Marcello Geppetti. Exposición fotográfica ‘La Dolce Vita’

 

Todo ello se recoge en un centenar de fotos, las más conocidas de Marcello Geppetti, que difundian la Italia de entonces por todo el mundo: su belleza, su moda, su cine. El valioso archivo de Geppetti reúne un millón de imágenes que documentan un importante capítulo del universo cinematográfico, especialmente femenino, activo en aquellos años: el primer desnudo de Brigitte Bardot; el beso captado entre Liz Taylor y Richard Burton, que revelaba públicamente el amor surgido entre ambos personajes, ocupados en el rodaje de Cleopatra; la provocativa Sofía Loren, la elegante Audrey Hepburn (por aquel entonces con Mel Ferrer) o la majestuosa Grace Kelly. En definitiva, no falta ninguna de las estrellas de aquel firmamento que hicieron soñar a miles de espectadores.

 

Richard Burton y Elisabeth Taylor

El famoso beso de Richardo Burto y Elisabeth Taylor durante el rodaje de Cleopatra. Fotografía realizada por Marcello Geppetti

 

*Este término se refiere (a veces de forma despectiva) a aquellos fotógrafos especializados en captar a famosos personajes en ocasiones públicas o, incluso, en la esfera privada, casi siempre buscando las situaciones más excepcionales y comprometedoras a fin de sacarles más provecho económico. Un término dignamente valorizado por el mayor representante de la categoría, Rino Barillari. El apodo fue creado y difundido en la citada película de Fellini, en la que un personaje que ejercía este oficio se apellidaba Paparazzo, una figura modelada por el genial cineasta según las indicaciones de los ya bautizados ‘paparazzi’ (en plural), activos en los sesenta.

 

La periodista sevillana afincada en Italia, Carmen del Vando, está especializada en arte y ha ejercido como corresponsal de Canal Sur Radio en Roma. Premio «Villa Véneta» convierte sus crónicas en una verdadera obra de arte.

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