Aventuras de una expatriada de vacaciones en España

 

Diana Granada. Punta Umbría (Huelva)

Vivir fuera de tu país es una gran experiencia que te hace ver el mundo desde otra perspectiva. Sin embargo, vivir en España es una suerte que no todo el mundo tiene ni valora. Por esta razón, cuando eres expatriado y vuelves a “casa” por vacaciones haces cosas como…

1.-Cuentas las semanas, los días, las horas, los minutos que quedan para volver a “casa” y te haces eco por washap, por Facebook, por Twitter… ¡Qué poquito queda para volver a tu país! Incluso te haces fotos en el aeropuerto con cara de felicidad y las mandas a familiares y amigos, ¡que todo el mundo se entere que vuelves a casa!

Diana Granada y amigas

2. Visitas todos los sitios típicos de tu ciudad, sí, esos que no te llamaban la atención cuando vivías allí, y que ahora tanto echas de menos. Y, a ser posible, te haces fotos y las subes a las redes sociales para que todos sepan que has estado en tu tierra.

Hacer fotos sin parar para que todos sepan que estás en tu tierra 

3. Pones unos kilitos de más, porque las vacaciones están para relajarse y disfrutar comiendo tus platos caseros favoritos y todas esas maravillosas tapas que no encuentras en el país en el que vives (o que encuentras, pero pagas a precio de oro). Además, el jamón, las gambas, los churros, el queso curado… Todas esas delicias saben mejor en nuestra tierra y con nuestra gente, ¡de eso no hay duda!

4. Quedas con todos los familiares y amigos, tienes tu agenda repleta, ¡no queda libre ni un hueco! (OJO: esta situación puede ser estresante ya que se unen las ganas de ver a todo el mundo con la imposibilidad de descansar e improvisar, y con la necesidad de tener la cartera bien repleta para hacer frente a tantas comidas, cenas, cafés, etc)

5. ¡Te llevas bien con todo el mundo! Como estás viviendo en otro país, sueles estar ajeno a las disputas familiares y entre amigos (aunque a veces es inevitable implicarte). Este tema es un poco complicado porque, a veces, desde la distancia se ve todo muy distinto.

Quedar con familiares y amigos 

6. De repente se hace raro ir por la calle y escuchar a todo el mundo hablando español, ¡y con el acento de tu ciudad/pueblo! Disfrutas enterándote de la conversación de la persona que está a tu lado, aunque no la conozcas de nada y no te interese lo más mínimo el tema.

8. Intentas sacar tiempo para ver la televisión en español y, aunque no puedes seguir las series ni los programas actuales, tomas nota por si puedes verlos on line en tu país de residencia.

Diana Granada y amigos

8. Duermes mucho más y mejor que en el país en el que vives, ¿sabes por qué? Sin duda las cantidades de comida que ingieres a diario hacen que tu cuerpo pida una buena siesta. A eso hay que unirle lo bien que sienta charlar y reír con los amigos de toda la vida pero, ¿sabes qué es lo que más ayuda? ¡Unas buenas persianas! Esas que sólo existen en España, y que hacen que no entre ni una gota de luz en la habitación.

Charlar y reír con los amigos de toda la vida

9.- Durante el tiempo que estás de vacaciones en tu tierra, te conviertes en el “miércoles”, estás siempre en medio, te apuntas absolutamente a todo durante las vacaciones: cenas, comidas, conciertos, cumpleaños, bautizos, bodas… ¡Apareces en las fotos de todos los eventos sociales de la temporada!

10. Cuentas tus batallitas una y otra vez, ¡en tu país de residencia es todo tan diferente a España! Hay personas que te dicen que debes estar cansado de que todo el mundo te pregunte pero, en realidad, disfrutas contando como es tu vida allí.

11. ¡Siempre pierdes algo! Cuando vas a España a veces pasas unos días en casa de tus padres, pero también vas a casa de otros familiares y amigos. Duermes en sitios diferentes y a veces cuesta saber dónde te has despertado… Eso hace que, a menudo, pierdas el cargador del móvil, la chaqueta, las gafas de sol, ¡y hasta la cabeza!

Diana Granada

12. Mantienes el contacto con tus amigos del país en el que vives, les mandas fotos desde España, les cuentas todo lo que estás haciendo y, por supuesto, los invitas a que vengan a conocer tu tierra.

13. Haces un listado de todos lo amigos de España que van a ir a visitarte. Sabes que muchos realmente no irán, pero te hace ilusión pensar la cantidad de sitios y cosas interesantes que puedes enseñarles cuando te visiten.

Perder cosas sin parar porque cambias de casa constantemente

14. Cuando vas al supermercado, no puedes evitar comparar los precios de productos que compras en ambos países, y a todos les comentas lo caro o lo barato que son los productos donde vives.

15. Si vives en un país con una moneda diferente al euro, estarás continuamente haciendo el cambio mental de lo que cuesta todo, ¡es inevitable! En mi caso es una auténtica locura, porque hago el cambio de euros a rands sudafricanos y libras esterlinas, ¡pasé de vivir en un país con una de las monedas más devaluadas del mundo, a un país con una de las monedas más fuertes!

16. Intentas ir de compras (si tu apretada agenda y tu bolsillo te lo permiten) para llevarte algún modelito de esa tienda de España que tanto te gusta y que no existe en tu país de residencia.

Las delicatessen de Diana Granada

17. Antes de volver cargas la maleta con todos esos productos que, de repente, se han vuelto indispensables para ti: jamón, chorizo, queso, aceitunas, picos, aceite de oliva, colacao, galletas María, vino, arroz… ¡Cada español tiene una “delicatessen” de la tierra que no falta en su despensa!

Llevarte la maleta cargada de “delicatessen”

 

18. El día que toca volver al país de residencia tus sentimientos son un poco contradictorios: por un lado te mueres de pena porque realmente te gustaría vivir en España, y por otro lado deseas volver a tu nuevo “hogar”, descansar de tanta fiesta y seguir con la rutina diaria.

19. Aunque no todos lo reconozcan, cuando toca marcharte de nuevo, siempre se escapa una lagrimilla. Hay despedidas que son especialmente duras: los hermanos, los sobrinos, los abuelos, tu ahijado, esa persona a la que no sabes si volverás a ver, tus mejores amigos… Es duro saber que volverán a pasar varios meses (o incluso un año) hasta que vuelvas a verlos.

20. En el camino de vuelta vas pensando en todo lo que has hecho en vacaciones: te has gastado todo tu dinero en ir a casa, visitar los sitios de siempre y ver a los amigos de toda la vida. Piensas que las próximas vacaciones quizás cambies de destino pero, ¿dónde vas a estar mejor que en “casa”?

Vivir en España es una suerte que no todo el mundo tiene ni valora

 

Diana Granada es periodista y ha sido profesora de español en Durban (Sudáfrica) lugar donde vivió hasta que otra carambola de la vida la ha llevado hasta Londres. Es colaboradora de Mujeres Valientes y ya publica en su propia web, Cuatro Maletas en Londres

 

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