Carrie A. Nation… El soporte de una nación

 

Caricatura de Carrie A. Nation, el soporte de la nación

Tenía una obsesión, terminar con el alcohol y para ello utilizó toda sus fuerzas, la espiritual y la bruta. Carrie Moore nació en 1846 en el Condado de Garrard, Kentucky, Estados Unidos, y nada hacía presagiar que su nombre pasara a la historia. Hasta los 54 años había llevado una vida más o menos anodina, aunque lo que parecía normalidad se tornaba en tormento de puertas para adentro de su casa.

De origen humilde, Carrie se casó con un médico, el Dr. Charles Gloyd, un hombre alcohólico del que decidió divorciarse tras el nacimiento de su hija y que murió un año después a causa de una cirrosis. El Dr. Gloyd no debió darle muy buena vida que digamos y convencida de que el alcohol era el germen de todos los males, decidió ingresar en el Movimiento por la Templanza. Entonces Carrie ya había sobrepasado el medio siglo de vida.

Mujeres del grupo liderado por Carrie A. Nation, Movimiento por la Templanza

El Movimiento por la Templanza era una sociedad que nació en 1896 y cuyo fin era luchar contra el consumo de bebidas alcohólicas. Hay quienes también vinculaban ese Movimiento a la lucha por los derechos de la mujer, pues sus socias consideraban que había una relación directa entre el alcoholismo y la violencia doméstica. Aquel grupo compuesto en su inmensa mayoría por mujeres, rezaba, oraba y daba charlas para alejar a los hombres del alcohol, pero todo con escaso éxito, así que un buen día Carrie decidió saltar a la acción y cargada con un hacha y una biblia, se fue directamente a un bar y ni corta ni perezosa destrozó todo el mobiliario y botellas que encontró en su camino. No sería ni el primer ni el último ataque.

Carrie A. Nation… un bulldog que corre a los pies de Jesús, ladrando a lo que Él rechaza

 

Hacha de 1906 de Carrie A. Nation en su Casa Museo en Kansas

En esa época estaba casada en segundas nupcias con el reverendo David A. Nation y decide adoptar el apellido de su marido, por lo que pasa a llamarse Carrie A. Nation, algo que suena muy parecido a Carry A Nation y que puede traducirse algo así como “el soporte de una nación”, por lo que decide registrar el nombre, mostrándose así como la salvadora de la nación.

Mujer de gran envergadura (media 1,82 y pesaba 79 kilos), aseguraba cumplir orden divina y se describía a sí misma como “un bulldog que corre a los pies de Jesús, ladrando a lo que Él rechaza”. Sola o acompaña de otras mujeres siguió destrozando bares y tabernas acompañando los hachazos con rezos y cantos. Entre 1900 y 1910 fue arrestada treinta veces, pagando sus multas con las donaciones recibidas en sus conferencias y con la venta de hachas de mano como la que usaba en sus ataques.

Carrie A Nation, fiel a la causa de la abstinencia, hizo lo que pudo

Murió en Leavenworth, en Kansas, en 1911 y fue enterrada en una tumba sin nombre, pero La Asociación de Mujeres Cristianas Abstemias erigió en su honor una placa en la que se podía leer: “Fiel a la causa de la abstinencia, hizo lo que pudo”.

Y puede que hiciera mucho más de lo que se hubiera podido imaginar, pues casualidad o no, lo cierto es que apenas una década después de su muerte, se aprueba la Ley Volstead, la Ley Seca, que pretendió entre 1920 y 1933 erradicar el consumo de alcohol en Estados Unidos, prohibiendo la fabricación, venta y transporte de bebidas alcohólicas, aunque no el consumo, pues era considerado como un derecho individual.

Las hazañas de Carrie A. Nation se hicieron muy populares en su época, lejos de apartar a los hombres del alcohol, estos acudían en masa a aquellas tabernas y bares que habían sido asaltadas por el hacha antialcohol y sus ataques quedaban reflejados en los numerosos cómics y cartelerías de aquellos años y en 1966 su vida sirvió de argumento para una ópera del compositor  Douglas Moore y para un musical de James Barry .

Quien quiera saber más sobre la mujer que llevó el terror a los bares y tabernas, puede buscar su autobiagrafía o visitar la Casa Museo Carrie Nation Home en Kansas, donde, por supuesto, no faltan las hachas, pero sí el alcohol, imagino.

Han pasado los años y su leyenda sigue ahí. Si viaja por Estados Unidos no se extrañe si en algunas de sus ciudades se da de bruces con algún bar o coctelería que lleva su nombre y, como no, su logo, el hacha.

Mamen Gil es periodista. La directora de Contenidos de Mujeres Valientes es la más sensible de las que componentes de este equipo, por este motivo es, probablemente, la más creativa de todas.

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