Cuando en alguna ocasión he tenido conversaciones sobre la Transición Española  y se nombra a Carmen Diez de Rivera, mucha gente pregunta extrañado que quién era esa mujer. Siempre me sorprendo, por que ella fue la primera y única mujer que ha ocupado el puesto de jefa de Gabinete de un presidente de Gobierno y fue con Adolfo Suárez.

Díez de Rivera estuvo ocupando este cargo durante diez meses (desde 13/07/1976 hasta 13/05/1977)  Tenía 33 años, Adolfo Suárez 43 y el Rey D. Juan Carlos 37. Los tres eran jóvenes y tenían la certeza que ellos cambiarían la historia de España. Una historia que deberíamos conocer todos los españoles, dado la trascendencia e importancia de una época que fue muy dura y difícil para estos tres protagonistas.

Camen Díez de Rivera

Carmen Díez de Rivera. Fotografía de Juan Gyenes

En el verano de 1976 el Rey nombró a Adolfo Suárez presidente del segundo Gobierno de la monarquía. Suárez, a su vez, eligió a Carmen Díez de Rivera, una persona de toda confianza, como directora de su Gabinete (ella fue directora del gabinete del Director General de la Radio y Televisión,  Adolfo Suárez. Desde entonces su gran amistad) Una mujer que actuó, ayudó y a veces forzó decisiones políticas.

El reconocimiento de todos los partidos políticos, incluido el Partido Comunista, fue para Carmen  Díez de Rivera una lucha sin cuartel, pero también el punto de fricción con Adolfo Suárez. Él tenía miedo y ella la valentía de reconocer que sin este reconocimiento la democracia por construir sería endeble y frágil

Carmen afirmó que “el país le debe la transición al Rey, a Santiago Carrillo, al Pueblo español y a Suárez. Por este orden. Les guste  o no les guste, el gran patriota fue Santiago Carrillo. Él y el Partido Comunista pusieron por delante los intereses de los ciudadanos españoles a su propio credo político” Por frases como ésta y por la famosa fotografía en la que aparece estrechando la mano al líder comunista, muchos no la perdonaron y comenzaron a hablar mal de ella.

Carmen Díez de Rivera y Santiago Carrillo

Portada del desaparecido Diario 16

Carmen y Suárez se hicieron la promesa de que ninguno se afiliaría a ningún partido. Ella se afilió al Partido Socialista Popular, cuando Suárez lo hizo con la UCD y decidió presentarse a las primeras elecciones por este partido. Con ésto, su amigo, le demostró que una vez instalado en el poder, es difícil abandonarlo, aunque le hubiese dado la palabra en un momento de arrebato de dignidad.

Esa fue la parte pública de una mujer diferente, pero Carmen Díaz de Rivera tuvo una vida anterior a estos acontecimientos que marcaron España. Unos hechos  que  cambiaron el rumbo de lo que podría haber sido  su vida y que la estigmatizaron, para siempre, de forma trágica.

Carmen estaba inscrita como hija de los Marqueses de Llanzol. Su padre  Francisco de Paula Diez de Rivera y Casares,  Marqués de Llanzol, y María Sonsoles de Icaza y de León formaban parte de la exquisita y elitista clase alta española.

Serrano Suñer y Mª Sonsoles de Icaza. Padres de Carmen Díez de Rivera

Serrano Suñer y Mª Sonsoles de Icaza. Padres de Carmen Díez de Rivera

Pero lo que la verdad escondía es que Carmen Díez de Rivera era, en realidad, hija de Ramón Serrano Suñer, “cuñadísimo” y mano derecha de Franco. Casado con una de las hermanas de su mujer, Carmen Polo, Serrano  se convirtió en una de las personas más  influyentes durante los primeros años del franquismo, cayendo en desgracia cuando Franco tuvo conocimiento de este “affaire”.

Aunque Carmen no fue hija de una locura, sino, como ella decía, del amor, esta relación tuvo sus tintes trágicos. La familia de Carmen y la de su padre biológico tenían una relación de amistad fuerte y duradera, a pesar de que todos en Madrid conocían que su madre y Serrano Suñer eran amantes. La familiaridad era tan grande que Carmen se enamoró, perdidamente, de uno de los hijos de Ramón Serrano Suñer.

A los 17 años comenzaron a preparar su boda, y justo el día en que ultimaban la toma de dicho le comunicaron a ambos que no podían casarse porque el hombre del que se había enamorado era en realidad su hermano

Esta brutal revelación trastocará toda su vida. Carmen Díez ya no será la misma y tomará la decisión de entrar en un convento de clausura (Emilio Alonso Manglano, el que fue director del desaparecido CESID, intentó evitar que se metiera a monja pidiéndole que se casara con él) Se trasladará a Africa como misionera, pero nunca conseguirá deshacerse de este dolor, porque “nunca encontraré en nadie el amor que descubrí en mi niñez y juventud”

Se romperá su mente, su alma y su cuerpo: “mi cuerpo se tumoró” y durante toda su vida arrastrará las consecuencias de esta primera destrucción.

A su padre biológico lo llamaba “Serrano” y a su padre adoptivo “papá”, “mi padre Llanzol”, “mi padre Díez de Rivera”. Nunca tuvo reparos en reconocer cuanto amó a su padre adoptivo y como buscó siempre en los hombres el modelo de la persona que más la quiso y del que aprendió a tener un gran sentido de la dignidad humana

En el libro que sobre ella escribió la periodista Ana Romero, reconocía que nunca supo vivir desde que conoció la verdad sobre su procedencia y las consecuencias que esta verdad tuvo. Nunca sintió una raíz familiar profunda y esto fue una constante en su existencia.

Esta mujer que sufrió tanto, y que luchó contra este dolor, años más tarde se convertiría, por azar y el destino, en “la musa de la transición” (apelativo que le dedicó Paco Umbral  en El País del 30/1/77. En un artículo que tituló “la musa de la reforma”) Así la llamaban los más generosos, pero otros hablaban de Carmen como “la amante de Suarez”.

Si su vida política comenzó a los 25 años transmitiéndole a un príncipe de 29 lo que le pasaba a la gente en España, en 1987 estuvo presente en el Parlamento Europeo como eurdodiputada por el Partido Socialista, junto a Fernando Morán y Paca Sauquillo. Luchó en Europa contra el tabaco, el turismo de masas, el ruido y la degradación de la salud; tampoco le importaba enfrentarse a los intereses económico de una petrolera; incluso, en alguna que otra ocasión, se enfrentó a su propio partido…desencuentros que supusieron un desgaste físico y psíquico.

A Carmen Díez de Rivera le diagnosticaron un tumor en los ovarios. Ya lo dijo ella cuando su cuerpo y su mente se rompieron por el dolor…mi cuerpo se tumoró”. La intervinieron en septiembre de 1998. Carmen intuye que se muere, pero aún tuvo fuerzas para revelarse y enfrentarse al oncólogo que la había tratado por no haberle realizado las pruebas oportunas y hacer un buen diagnóstico a tiempo.

Carmen murió el  29 de noviembre de 1999, con 57 años, sola y destruida por la enfermedad, rodeada por sus amigas: Rosa Conde, Rosa María Quintana y “Sweetie”, amiga de su infancia. Ella fue consciente en todo momento de su trágico final, y se rebeló contra el mal que invadía su cuerpo. Finalmente éste la venció. Tan solo una cosa la reconfortaba, el mar, el líquido cálido del Mediterráneo que la devolvía a la vida una y otra vez.

“El pasado no existe y el futuro tampoco. Yo tomé dos decisiones en firme en mi vida, y ninguna de las dos me salieron bien. La primera fue casarme con mi primer amor; la segunda, jubilarme y dedicarme a escribir”

Bibliografía: Historia de Carmen. Memorias de Carmen Díez de Rivera de la periodista, Ana Romero.

Esta es otra de nuestras Mujeres en la Historia.  De quién te gustaría que escribiéramos? ¡Envíanos un comentario y verás publicado el perfil de tu Mujer en la Historia!

 

Mamen Gil Ramírez es periodista y la colaboradora más creativa de Mujeres Valientes.

 

Uso de cookies

Mujeres Valientes utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies