Mujer afrontando el cáncer de mama

Tiene que ser insoportable escuchar que padeces un cáncer de mama. Tiene que ser insoportable tener que decírselo a tus familiares. Tiene que ser insoportable mirar a tus hijos a los ojos y leer en ellos que no comprenden qué le está sucediendo a su madre…Tiene que ser insoportable asumir lo que le está ocurriendo a tu cuerpo. Tu cuerpo, esa extremidad que responde a los mandatos de tu mente y que de repente, sin saber por qué, ha decidido tomar un camino que tú no le habías marcado.

El impacto es brutal. No entiendes nada porque no sabes qué está ocurriendo. Tu vida, en cuestión de minutos, ha dado un giro inesperado. Ha cambiado la forma definida de tus días y empiezas a entender que no eres dueña de nada porque ya no te perteneces.

Y llegará la impotencia, esa falta de fuerzas para hacer nada, porque no sabes ni entiendes qué tienes que hacer y un vacío infinito traspasará tu alma.

Todos te lanzan mensajes positivos: que si no te preocupes que no va a pasar nada, que si tienes que ser optimista, que si todos vamos a darte nuestra fuerza. No cabe duda la buena voluntad que impregnan estas palabras, pero tenemos que dar tiempo a la persona que tiene que afrontar esta enfermedad.

Tú tienes, tenemos (porque nadie está a salvo de que le pueda pasar) derecho a expresar sentimientos de rabia, tristeza, desánimo y malestar porque hasta que no tomemos distancia con respecto a lo que nos pasa, hasta que no dejemos de sentirnos culpables, no podremos adaptarnos a la nueva situación y aceptar lo que está ocurriendo.

Y tendrás que hacerlo a tu manera, porque cada una tiene que afrontar el trance de diferente forma. Tendrás que poner en prácticas tus propios recursos y explorar en tu interior, lo que te dará la posibilidad de crecer personalmente y encontrarte contigo misma.

Pasar por un cáncer de mama para replantearte prioridades, darte tiempo a ti misma y a los tuyos y volver a recordar valores que habías olvidados no es justo, pero debes darle una oportunidad a esos antiguos/nuevos sentimientos que vuelven a aflorar en tu vida cotidiana y compartirlos con la gente que te quiere.

Tienes que dar salida a lo que sientes porque te ayudará a encontrar la serenidad que necesitas. Debes continuar con las actividades que te hacen sentir bien: planea actividades con tu familia, intenta ver lo positivo de las cosas, busca el apoyo de otras mujeres que estén pasando por tu misma situación, cuidate para ti y para los demás porque a ellos les haces falta y, lo más importante, tienes que encontrar el sentido de lo que te está pasando para salir fortalecida de la lucha que habrás mantenido con la enfermedad.

Es necesario que todos sepan lo que es un cáncer de mama para que te puedan ayudar. No ahorres la información que necesita tu pareja (tiene y debe ponerse en tu lugar para entenderte) porque su apoyo es fundamental en tu recuperación y busca su complicidad ante los cambios físicos que se puedan operar en ti.

Y llega el momento de ser generosa, de procurar que todos sigan con sus rutinas y obligaciones, porque tú también podrás hacerlo y trasmitirás tranquilidad a los que te rodean. Dile cuanto les quieres y déjate acariciar, besar y abrazar porque la fuerza de esas emociones llegarán hasta motor que mueve tu alma: el corazón.

Si quieres contar tu experiencia aquí te escucharemos 

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