“¿Eres su sobrino?”, me preguntó el encargado del acceso al backstage algunas horas antes de la presentación de la nueva colección, en la cuarta edición de ‘We love flamenco’ de la portuense, Ángeles Verano, la cual ha recibido el nombre de ‘Deja que te mire’. “No, familia muy muy lejana”, le contesté yo algunos instantes después. Y es que aunque compartimos el primer apellido, apenas nos unen rasgos de parentesco, ya que según me han dado a conocer algunos familiares cercanos, su padre y mi abuelo eran primos, así que el mismo es lejano, muy muy lejano.

 

Ángeles Verano en We Love Flamenco

Aunque desde hace varias décadas la diseñadora de moda flamenca no reside en El Puerto de Santa María , su nombre sigue resonando por algunas de las calles y rincones más emblemáticos de una de las ciudades que conforman la Bahía de Cádiz. Desde pequeño, al pronunciar mi nombre completo, algunas personas me relacionaban con ella, y es que no hay nada mejor que ser profeta en la tierra de uno mismo, algo de lo que puede presumir.

Después de algún tiempo siguiendo sus pasos a través de diversas publicaciones digitales y aprovechando que me encargaron realizar una entrevista a alguien relacionado con la Feria de Primavera y Fiesta del Vino Fino, el primer nombre que me vino a la cabeza fue el de Ángeles Verano. Así que una vez que pude contactar con ella, me desplacé hasta su tienda situada, por aquel entonces, en la céntrica calle Blanca de los Ríos.

En esa época no era consciente de que encarnaba, y aún lo sigue haciendo, todas las características de una mujer valiente. Si ya acceder y permanecer en la industria de la moda es complicado, aún es más difícil hacerlo en la flamenca, y más si se proviene de otra localidad fuera del epicentro de ésta, como es la capital hispalense. A la vez que se graduaba en Estilismo y Patronaje Industrial su carrera comenzaba, en el año 1995, con el Premio a la Mejor Diseñadora Novel en el II Salón Internacional de la Moda Flamenca (SIMOF).  “Cuando haces la carrera de Diseño tienes que tocar muchísimas clases de ropa, hice incluso deportiva, interior, abrigos, hice de todo… Me viene de familia, mi madre tenía unas manos impresionantes, era una gran persona y una gran profesional. Ella, todos los años, me hacía trajes nuevos, y yo le decía: “mamá, lo quiero así, asá”. La echo muchísimo de menos. Ella fue, quizás, la inductora para que yo tomase el mundo de la moda flamenca”, me explica.

Mientras cursaba sus estudios su estilo ya empezaba a definirse, “estudiando tuve la oportunidad de presentarme a un Certamen Internacional en Milán. Presenté un traje de flamenca, pero lo transformé de tal manera que lo convertí casi en un traje de fiesta. No dejaba de ser flamenco, porque creo que es muy importante guardar la raíz auténtica, pero eliminé mangas, bajé los talles… Lo convertí en otra cosa”. Aunque siempre con los pies en el suelo, “no fui sólo la única. Empecé en un movimiento que hubo de innovación y de proyección del traje de flamenca, pero quizás fui de las pioneras que, de alguna manera, le dio otra visión al traje folclórico. Hoy por hoy el traje resalta la figura femenina, antes la escondía. Era uno como cualquier otro de cualquier región española, pero escondía la silueta femenina. Eso es algo que lo llevamos muy a gala los diseñadores andaluces. Que la mujer se sienta guapa, sensual, bien vestida, elegante por encima de todo y, sobre todo, que no pierda la raíz flamenca”. A pesar de sus más de 20 años de carrera, “para mí es fundamental que un traje, por mucho que haya evolucionado, no deje de ser lo que es, un traje folclórico”.

Colección "Deja que te mire" de Ángeles Verano

Durante este agradable rato de conversación me confesó que “tal y como di pasos hacia adelante, volví a dar pasos hacia atrás. Porque considero que tenemos que defender la autenticidad del traje. No dejar que la gente piense, cuando ve un traje de flamenca, qué es lo que es. No debemos de romper la raíz que tiene. Es muy importante tener claro que no hay que pasar esa frontera, aunque yo la haya cruzado a veces. La creatividad es así, cuando te pones a crear algo…”.

Si algo ha tenido claro desde sus comienzos ha sido la importancia de la mujer en sus creaciones, por esta razón conformó en el año 2004 los premios ‘Flamenca con Arte’. En su página web viene explicado como “una distinción que cada año la diseñadora Ángeles Verano otorga a una mujer por su trayectoria y su entrega profesional”, habiéndose entregado en estos diez años a rostros populares como Mariló Montero, Ana Rosa Quintana, Lolita, Paloma San Basilio, Eva González, Ana Obregón, Pasión Vega, Pastora Soler, María del Monte, Laura Sánchez, y en esta edición ha recaído en Maribel Quiñones, ‘Martirio’. “Fue una idea que provino de un grupo de amigos, profesionales de la Comunicación. En una de las comidas maravillosas que tenemos surgió la idea de cómo mover más lo que es el folclore y la manera de sentir y de vivir de los andaluces la Feria, que tan difícil es de entender fuera de nuestras fronteras, me contaba emocionada. “Vamos a intentar hacer crecer en valor el traje de flamenca, darle la importancia que realmente tiene. Lo que mueve, ha movido, y espero que siga moviendo, es muy importante. Ha sido una de las mejores cosas que hemos proyectado en todo el tiempo que llevo trabajando”, me seguía narrando.

Premio Flamenca con Arte a la cantante Martirio

Si una cosa me ha quedado clara durante todo este tiempo de amistad es que humildad es una palabra que sirve, muy bien, para definir a Ángeles Verano. Mientras que a lo largo de los años he podido comprobar, in situ, cómo otros compañeros de profesión se jactaban de dar a conocer el nombre de sus clientas más populares, a ella le cuesta hablar del tema. “He vestido a mucha gente importante, lo que pasa es que a mí no es de lo que más me gusta hablar. Creo que se tiene que valorar mi trabajo por cómo es, no por a quién visto”, me decía con el ceño fruncido. Aunque al final le conseguí sacar algunos nombres para saciar mi curiosidad, “Marina Heredia, María del Monte, ‘Martirio’, India Martínez, Raquel Revuelta…”. Aunque uno de los que más me llamó la atención, al ser un fan incondicional, fue el de Madonna, “tiene un traje mío”. “Un grupo de periodistas amigos querían hacerle un regalo porque iban a entrevistarla a Portugal, y coincidieron que el mejor regalo que podían llevarle era un traje mío”, añadió además que “me mandó una carta preciosa, decía que si lo hubiera tenido cuando grabó ‘La isla bonita’ se lo hubiera puesto”. Han llegado a decir que soy la Armani del traje de flamenca, con eso flipo. Ni mejor ni peor que nadie, simplemente tener mi sello personal, finalizaba así.

 

Ángeles Verano no solamente le da su toque personal a los trajes de flamenca, sino también, desde hace más de 15 años, al traje de novia a través de su firma Atelier. “Mi misma clientela fue la que me empezó a pedir: “ya que me haces el de flamenca, me tienes que hacer el de novia porque me gusta la inspiración flamenca”. También los hago clásicos. El traje de novia es algo mucho más especial, no puedes convencer a una novia que se vista como tú quieres en un día tan importante como es el día de su boda. Me gusta mucho sacar de su cabeza, de su mente, lo que tiene por ahí dando vueltas. Todas saben lo que quieren”. De sus creaciones nupciales me comentó que “se puede poner un detalle, algo que nos dé la inspiración flamenca, si la novia quiere, pero no necesariamente. Hay novias clásicas que son maravillosas. Hay diseños románticos que me encantan hacerlos porque tienen esa dulzura y cosa especial… No soy de las que llevo un camino fijo, me gusta mucho indagar y ver qué es lo que necesitan y quieren cada una de mis clientas. Y personalizar, hacerlo de manera que ellas se encuentren tan a gusto con lo que llevan puesto que no se sientan ni diferentes ni disfrazadas… Que sea algo que no se quieran quitar”.

Aunque su primera oportunidad le llegó de la mano de SIMOF, desde el año 2013 la portuense presenta sus creaciones a través de ‘We love flamenco’, comenzando con su colección ‘Cíclica’, con la que recogía lo mejor de sus 20 años de carrera y con la que ponía un punto y aparte a la misma.Quizás el punto y aparte ha sido la decisión de no estar en SIMOF, porque he estado ahí durante muchos años, desde que empezó prácticamente. He estado encantada. Ha sido un referente y ha sido una muy buena plataforma, ha hecho crecer en valor el traje de flamenca”, me daba a conocer con una mirada fija. “Ha llegado un momento puntual en mi vida en el que se ha abierto una etapa nueva, un ciclo nuevo, en el que quiero volver más al tipo showroom de atención directa a mi clienta… Al hacerlo de una manera más multitudinaria como es SIMOF, la mayoría de personas que hay allí no es tu público”. Tanto es así que cerró su tienda hace algunos años y abrió su propio espacio.

Es muy difícil poder resumir en tan pocas líneas los más de 20 años de trayectoria de uno de los nombres imprescindibles de la industria flamenca. Ella es un fiel reflejo de cómo trabajando de manera constante en lo que se cree se puede llegar hasta lo más alto de un sueño con los pies en el suelo y rodeada siempre de los suyos. La moda flamenca no podría entenderse sin ella. “Me quedo con haber sido capaz de crear un sello propio a lo largo de mi trayectoria profesional, con que mis trajes se identifiquen en la calle pero, sobre todo, me quedo con esa clienta satisfecha que me llama después de la Feria y me dice: “Ángeles, que he triunfado, que he sido la mejor, cuántos piropos, qué cómoda he estado…”.

Ella es Ángeles Verano, un corazón lleno de lunares…

Fotografías: Adrián Verano

Adrián Verano es periodista y ha sido redactor en Diario de Cádiz. En la actualidad forma parte del equipo de Mujeres Valientes

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